PORLAMAR, ISLA DE MARGARITA

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OPINIÓN

ARTÍCULOS DE OPINIÓN

Parapeto jurídico

La pura verdad 

Los reclamos de Morel 

Aureliano Buendía 

La voz de Morel es la voz del pueblo neoespartano que reclama deficiencias de un gobierno que no se justifican. La de él no es la única que voz que se levanta en este territorio, es la voz de una comunidad que más allá de las diferencias políticas que pueda tener reclama presupuesto, atención y soluciones a los graves problemas que se están presentando. Por eso Morel llama a desarrollar mecanismos de lucha y participación para que Nueva Esparta sea tratada como lo merece. El primer llamado de atención del exgobernador está referido a la encrucijada en la que se encuentra la economía insular, ese es ya un clamor unánime porque con el derrumbe paulatino de su economía Nueva Esparta corre el riesgo de detener su ascenso y de alejar sus metas de desarrollo. La insistencia de Morel tiene su razón de ser en la mala costumbre de un gobierno centralizador, que tiene como norma ignorar a la provincia toda y de manera muy especial a Nueva Esparta. La mayor justificación que encuentra el reclamo está en la negativa del gobierno a otorgar las divisas necesarias para las importaciones, no entender el trato especial al que tiene derecho toda región insular en el mundo para que puedan establecer sistemas de competencia para su mejor desarrollo. Morel advierte que las consecuencias de ese maltrato se han comenzado a ver y para prueba está la retirada en “estampida” de un treinta por ciento de tiendas que estaban instaladas en la Isla generando empleo y bienestar en Margarita, gracias como dice Morel a la indolencia con la cual el Gobierno central ha asumido el problema del Puerto Libre, problema que no se arregla con la palabrería oficial, ni con anuncios publicitarios de ningún tipo, sino con acciones muy puntuales que el gobierno hasta el presente no anuncia porque sus intenciones por lo mostrado hasta ahora, parece no ser santas. Cuando se entra en el tema siempre surge un argumento falso y peregrino que pretende enfocar el asunto con el simplismo que caracteriza al funcionariado de este gobierno que lo ven como un simple y vulgar establecimientos de tiendas, cuando la verdad es que más de ochenta mil margariteños llevan la comida a su casa gracias al trabajo que genera el Puerto Libre. Estamos hablando de empleos directos lo cual quiere decir que en el sector terciario el empleo que produce el Puerto Libre llega a unos trescientos mil empleos indirectos hecho que hay que cuantificar y cualificar a la hora de considerar que Nueva Esparta es el polo turístico más importante del país. Morel con su reconocida prudencia no cree posible que los indicios de parálisis que comienza a mostrar Nueva Esparta obedezcan a un plan preconcebido contra la libre empresa, como expresan algunos, y por lo mismo exige soluciones inmediatas y pide a la sociedad neoespartana no dejar de luchar por conseguir el camino que aleja a esta envidiable región insular venezolana, de la vieja fórmula de la centralización que no es otra que andar pidiendo limosna en cada despacho oficial desde el despacho presidencial, pasando por todos los entes subalternos tanto civiles como militares cada día más indolentes por decir lo menos de la realidad insular. Seguir por esa senda oficial es igual a que margariteños y cochenses, sigan engrosando las estadísticas de la pobreza crítica en Venezuela. 


Fundamentalismo terrorista 

Rafael Bayed 

El fundamentalismo extremo, fanático, no tiene nacionalidad, ni religión ni color político. Son unos desadaptados, resentidos, con problemas por su mala formación y orientación en su niñez y adolescencia. Esta concepción lleva a ver actuaciones anárquicas y terroristas; a través de la historia hemos visto actuar en todos los rincones del mundo a estos obsesivo-compulsivos. En nuestra época contemporánea, son financiados por poderes económicos, gobiernos y empresas fabricantes de armas, para objetivos muy especiales y determinados, como también gobiernos terroristas que actúan al margen de las leyes e instituciones nacionales e internacionales.

Aquí en Venezuela no estamos exentos de la presencia de estos personajes, paranoicos, ayer desde los 60, desubicados, ladrones de baja ralea, serviles de una nación extranjera, estuvieron permanentemente castigando al pueblo porque éste no respondía al interés de los traidores a la patria, hasta que gracias a los habidos de poder de todas las tendencias promovieron la llegada de un psicópata esquizofrénico paranoico al poder que instauró un régimen que sirviera a los intereses más descabellados políticamente.

Hoy este régimen de ineptos, corruptos e incapaces, de origen terrorista y fanáticos, de vivir permanentemente del tesoro nacional, en su mayoría, exegetas de la doctrina socialcomunista, serviles de promotores de guerras civiles en el continente latinoamericano, nos llevan a la debacle más grande de nuestra historia política.

Un régimen terrorista, oprobioso, expoliador, traidor y enemigo de la independencia y soberanía de Venezuela quiere imponerse eternamente.

El virolo, camaleónico que jefaturea al régimen que detenta el poder, rodeado de incapaces, delincuentes, afanadores sin ética, desconocedores de la función burocrática del Estado, sin claridad en sus obligaciones, más que de enriquecerse del erario público y de lo que se le usurpa al ciudadano, tienen el atrevimiento de confrontar a sus acusadores, de que se les pruebe la corrupción, ¿cómo? Todos los poderes están bajo el control de los Alí Babá de la nación.

Están logrando sus objetivos. Socavaron la democracia, la moral y pudor de los habitantes de esta nación. Ahora, es el mal carácter, la soberbia, el pillaje, el tráfico de droga, la adulancia, el caradurismo, la impertinencia, la usura, el abuso del poder, la desobediencia a las leyes y todo lo que sirva para provocar una confrontación social es lo que hay en las calles.

Todo es: porque me da la gana, si no te gusta vete del país, yo tengo el poder; descalifican las instituciones y sus normativas. Se crean tantas normas como instituciones para diluir responsabilidades e impedir la delectación de la corrupción.

Y todavía la disidencia política y económica piensan cómo ponerse en el gobierno obviando el art. 350 de la Constitución Nacional.

rbayed@gmail.com


La masacre de Jonestown y el Esequibo 

Sadio Garavini Di Turno 

En noviembre de 1978, los medios de comunicación mundial recogen la horripilante noticia, proveniente de Guyana, del homicidio-suicidio en masa de aproximadamente 900 personas, incluyendo mujeres y niños, en su mayoría integrantes de la secta religiosa norteamericana el Templo del Pueblo. El culto originado en California y dirigido por un sedicente "obispo" Jim Jones, había iniciado, a partir de 1973, el experimento de crear en la selva del Esequibo, territorio reclamado por Venezuela, una comunidad agrícola, Jonestown, sobre bases colectivistas que recordaban vagamente los modelos del socialismo utópico de Owen y Fourier. La masacre se inició con el asesinato de Leo Ryan, miembro demócrata de la Cámara de Representantes de los EEUU, quien encabezaba una comisión que había viajado al Esequibo para investigar las denuncias sobre supuestos maltratos a algunos integrantes del culto. El Gobierno guyanés había favorecido de múltiples maneras el establecimiento del Templo del Pueblo en Guyana y la secta había correspondido, entre otras cosas, apoyando al partido de gobierno (PNC) en las consultas electorales.

Los autores del libro: "Guyana: The Fraudolent Revolution" (Latin American Bureau, Londres 1983) afirman que: "para el Gobierno de Guyana, uno de los propósitos útiles atendido por la existencia de Jonestown era que una población de ciudadanos norteamericanos en el territorio reclamado por Venezuela crearía las condiciones para una intervención de EEUU en apoyo de Guyana en el caso de una invasión venezolana del territorio". Efectivamente, las siguientes frases del  mismo Jim Jones dirigidas en 1977 a un ministro guyanés  son muy significativas al respecto: "Yo le prometo que, junto con todo mi pueblo, moriré defendiendo sus fronteras…, preferimos ampliamente morir defendiendo esta nación socialista que regresar a la tierra sádica y fascista de dónde venimos". En efecto Jonestown, con su población mayoritariamente de origen africano, aunque el propio Jones era de raza blanca, encajaba perfectamente en el proyecto del gobierno guyanés de poblar el Esequibo, preferiblemente pero no exclusivamente, con habitantes afrodescendientes. Un proyecto, hasta el momento fracasado, pero que ha estado, por mucho tiempo, entre las prioridades del Gobierno guyanés, desde la década de los '60. A este respecto, recordemos también el nonato plan de reubicar en el Esequibo, muy cerca de las "ruinas "de Jonestown, a escasas 20 millas de la "frontera" con Venezuela, 30.000 refugiados laosianos de la tribu Hmong (Meo), que lucharon del lado norteamericano en la guerra de Vietnam.

El Esequibo sigue siendo hoy en día un territorio, mayoritariamente selvático y relativamente despoblado, ecológicamente muy frágil, fuertemente afectado por la minería y la tala ilegales. Venezuela y Guyana en el marco del Acuerdo de Ginebra de 1966, tratado firmado por ambas partes, están obligados a buscar una solución satisfactoria para el arreglo práctico de la controversia territorial. Hay que evitar que la selva amazónica del Esequibo se convierta en una catástrofe ecológica. Además, en la actualidad puede afirmarse que el verdadero sucesor del Templo del Pueblo en el Esequibo es otra secta mucho más peligrosa y potente: la criminalidad organizada del narcotráfico internacional.

sadiogta@gmail.com


Objetivo 

Reinaldo Gadea Pérez 

Primero que nada, agradezco a El Universal que me haya dado esta oportunidad de opinar en un diario de tanto prestigio, labor que alguna vez realicé, hace algunos años atrás, en el vespertino El Mundo.

Creo conveniente expresarles a quienes me lean, que soy capitalista y socialista, oficialista y opositor, y  eso es posible cuando lo que se procura es el bien común, la convivencia sana, el entendimiento entre los unos y los otros, por la simple y sencilla razón, de que cada grupo tiene cosas buenas y cosas malas. Lo único que no es recomendable, entendámoslo, son los extremos, que a nadie le hacen bien, así que me verán, siempre, en un afán de crítica o consejo constructivo.

Y sé que el país está como está, justamente porque quienes nos gobiernan actualmente, y quienes pretenden gobernarnos en el futuro, están, por una u otra razón, colocados en los extremos, y tal postura, debe cambiar de manera importante.

Aconsejo a todos guiarse por los 4 acuerdos básicos creados hace mucho tiempo por los Toltecas, para así obtener la verdadera libertad, que comienza por hacer de uno lo que uno quiere ser, y no lo que los demás quieren que uno sea. Se trata de no hacer lo que queramos, se trata de querer lo que hacemos. Debo además recordarles a todos, que lo que aprendemos y enseñamos, es sobre la base de la atención, y en la medida que entendamos y practiquemos esos acuerdos, progresaremos.

El primero de ellos, es ser impecable con las palabras que usamos. No se trata, nada más de expresarnos correctamente para tener certeza de hacernos entender, que es el primer aspecto; el segundo, es no ofender a nadie, ya que eso crea rencores, odio y venganzas, propias y ajenas. Así que cuida las palabras desde el mismo instante en que piensas.

El segundo acuerdo, es que jamás te tomes las cosas personalmente, ni si es bueno ni si es malo, pues ello atenta contra tu libertad. Nada de lo que hacen los demás es por ti, es duro de aprender pero es cierto, si lo practicas, serás inmune a los halagos y a las ofensas, y al que no te trate con amor y respeto, hazlo a un lado, porque nada bueno te dejará.

El tercer acuerdo, es no hacer suposiciones, pues si lo hacemos, terminamos analizando tal supuesto como si fuese una realidad y haremos un gran drama de nada. Lo que hay que hacer es comprender objetivamente. El amor, por ejemplo, no se justifica ni se supone, o está o no está. Se trata de practicar la mayéutica, porque la mejor forma de evitar suposiciones es preguntando, pregunta entonces hasta que tengas todo claro.

El último de estos primeros cuatro acuerdos, es hacer siempre lo máximo que puedas, ni más ni menos. Si te esfuerzas en demasía ya estás haciendo lo que no puedes hacer, por tanto, te agotas y tu esfuerzo es inútil. Se trata de hacer lo máximo que puedas de acuerdo a cada circunstancia de tu vida, porque ellas varían, eres joven y luego, con suerte serás viejo, y en cada época, lo máximo que puedes hacer varía, igual que cuando estás sano a cuando estás enfermo.

Así que usemos la experiencia del pasado, vivamos el presente y planifiquemos con cordura el futuro, porque no sabremos nunca cuándo es que nos iremos.

gadeaperez@cantv.net


Mínimo cuestionario chavista sobre la tarjeta de racionamiento 

Jesús Torrealba 

01) ¿Por qué razón el gobierno del camarada Nicolás Maduro está pretendiendo imponer una tarjeta electrónica de racionamiento (el llamado “sistema biométrico”) en un país petrolero, en el que nosotros, sus habitantes, deberíamos tener dinero suficiente para comprar lo que queramos, cuándo lo queramos y dónde lo queramos? ¿Si nosotros el pueblo somos “El Soberano”, porque no podamos determinar soberanamente qué, cuánto y cuándo comemos?

La respuesta profunda a esa pregunta está en eso que antes llamábamos “El Legado. ¿Recuerdan cuando nuestro presidente Chávez en cadena de radio y TV paseaba por el centro de Caracas, señalaba un edificio y preguntaba: “¿Y eso que es? ¿Y qué queda ahí?”, y luego, casi sin esperar respuesta, ordenaba: “¡Exprópiese!”. ¿Lo recuerdan? Bueno, eso que algunos creían que era una “gracia revolucionaria” terminó siendo una tragedia nacional, pues mediante procedimientos similares durante los 12 años de su gobierno fue desmantelado el aparato productivo del país. En efecto, ¿Recuerdan aquella imagen de un Ministro de Agricultura y Tierra, vestido con una franela del Che Guevara y luciendo un pistolón 9mm en la cintura, expropiando una finca en el Sur del Lago, Zulia? De la misma forma fueron expropiadas, estatizadas, invadidas o simplemente confiscadas más de cuatro millones de hectáreas productivas, que ensu mayoría hoy no producen NADA. ¿Recuerdan también cuando el gobierno estatizó o expropió empresas como Vencerámica, Owens Illinois, Venepal, Cemex, Lácteos Los Andes o Sidor? Hoy TODAS esas empresas y muchas más producen menos que cuando eran privadas, y sólo en el centro del país otras seis mil seiscientas empresas cerraron sus puertas o se fueron de Venezuela, ante la inseguridad jurídica impuesta por el gobierno y la inseguridad ciudadana impuesta por el hampa. Las empresas que están en manos del gobierno producen cada vez menos, y maltratan cada vez más a nuestros camaradas que son obreros allí. En Sidor, en Ven-Vidrios, en Cemex y en muchas más empresas estatizadas los obreros chavistas y opositores que exigen mejoras en sus condiciones de trabajo son botados, perseguidos o reprimidos con perdigón, gas lacrimógeno y tanquetas. Por eso, los mismos camaradas que hace unos años gritaron “así, así, así es que se gobierna” cuando esas empresas fueron estatizadas, hoy están protestando en la calle.

2) Pero, se preguntará usted, camarada: ¿Si eso lo venía haciendo el gobierno desde hace más de diez años, porque es ahora cuando viene el camarada Maduro a imponer un paquetazo económico como el que él decía que aplicaría Capriles, con medidas como la devaluación de la moneda, el alza de la electricidad y demás servicios públicos, y con anuncios sobre el aumento del precio de la gasolina y establecimiento de la tarjeta de racionamiento?

Hay una respuesta, dura, que no viene de la oposición sino de las filas de nuestro mismo gobierno. Y esa respuesta es que se robaron los reales que antes, en tiempos de Chávez, se usaban para “medio parapetear” la situación. En efecto, el gobierno de nuestro Comandante-Presidente Hugo Chávez Frías destruía el aparato productivo venezolano, expropiando fincas, haciendas, empresas y negocios, pero  por otro lado usaba parte del dinero del petróleo para comprar en el exterior todo lo que aquí se dejaba de producir. Ahora es evidente para todos que eso era una política mala, muy mala, porque generaba empleo y riqueza en otros países mientras que aquí cada vez más venezolanos quedábamos condenados al subempleo o al desempleo, pero por lo menos cuando ibas a la farmacia hallabas medicinas y desodorante, y cuando ibas al mercado encontrabas leche, aceite y papel higiénico. ¿Recuerdan la vergüenza que uno sentía cuando compraba en el mercado no las marcas habituales de leche producida en Venezuela, sino unas marcas raras, de leche ecuatoriana, argentina o chilena? Pero por lo menos la había, porque parte del dinero del petróleo era usado para financiar importaciones desordenadas (en su mayoría hechas por el propio Estado, o por “empresas de fachada” que fingían ser empresas privadas, propiedad de amigos del gobierno), ¡pero los productos se encontraban! A veces quienes hacían las importaciones eran torpes, o corruptos, o ambas cosas, y parte de la comida importada terminaba podrida, enterrada, escondida. Pero otra parte de esos productos si se encontraba en mercados, abastos y bodegas, comprados en el exterior con la parte del dinero del petróleo que no se esfumaba en manos de los corruptos o que no se iba para Cuba, Ecuador, Nicaragua, Bolivia, Argentina, etc.

3) ¿Y qué pasó entonces, camarada? ¿Por qué no seguimos importando esos productos? ¿No dice el camarada Rafael Ramírez (y repite siempre el camarada Nicolás Maduro) que en Venezuela “no hay problema de divisas”, que “aquí tenemos los dólares que necesitamos”?

En realidad pasó lo que dijo el principal vocero económico del  Presidente Chávez, el camarada Jorge Giordani, en su carta pública del pasado 18 de junio (aun la pueden encontrar aquí: http://www.aporrea.org/ideologia/a190011.html), donde se puede leer con claridad esto: “En este camino del proceso bolivariano era crucial superar el desafío del 7 de octubre de 2012, así como las elecciones del 16 de diciembre de ese mismo año… La superación se consiguió con un gran sacrificio y con un esfuerzo económico y financiero que llevó el acceso y uso de los recursos a niveles extremos que requerirán de una revisión para garantizar la sostenibilidad de la trasformación económica y social”.  Y no sólo el gobierno “botó  la casa por la ventana” para ganar las elecciones de 2012. Además de eso, según denunció el mismo camarada Giordani, otros “camaradas” que quizá dudaron de la posibilidad de ganar esas elecciones se apresuraron a garantizar su propio bienestar, y se dedicaron en ese 2012 a “raspar la olla” a gran escala, robándose entre 20 mil y 25 mil millones de dólares de Cadivi mediante empresas fantasmas. En otras palabras, hoy no se puede sostener el mismo ritmo de importaciones de leche ecuatoriana, trigo argentino, aceite canadiense o “papel tualé” gringo porque los dólares que antes se usaban para eso se los robaron.

4) ¿Cuál puede ser entonces la conducta de un revolucionario ante una situación como esta?

“Sólo la verdad es revolucionaria”. Y la verdad es que la escasez no es consecuencia del “contrabando”, ni del “bachaqueo”, ni de que no hayan cajeros en los supermercados: El contrabando y el bachaqueo es culpa del gobierno que devaluó la moneda; la escasez de cajeros en culpa del gobierno que creo una legislación laboral que promueve el ausentismo laboral.  En realidad hay escasez y colas porque no hay comida ni otros productos, y no los hay porque no se producen aquí (gracias a políticas equivocadas del presidente Chávez continuadas por el camarada Maduro), y porque no se siguieron trayendo del exterior, ya que los dólares que se usaban para eso fueron desviados o para la campaña electoral o para los bolsillos de la boliburguesía. En ambos casos, corrupción roja y pura. La verdad es que Maduro y Diosdado no pueden dar soluciones, porque ellos son parte del problema. La verdad, camaradas, es que la única revolución que necesita este país es la del trabajo, la productividad, la decencia y el respeto. Y para eso hay que cambiar al presidente, al gobierno y al modelo económico. Y para allá vamos, siempre dentro de la Constitución, siempre con la verdad, siempre en la calle-con-pueblo. ¡Esa es la huella que van a captar! ¡Palante!


El Gobierno dando tumbos 

José Guerra 

El gobierno de Maduro anda perdido. No encuentra qué hacer para enfrentar la crisis económica. Hace una semana le pidió la renuncia al gabinete y se tarda en nombrar a los nuevos ministros por su indecisión. Su estrella fulgurante, Rafael Ramírez, perdió brillo y ahora anda de capa caída. Ninguna de sus políticas ha sido aceptada por la nomenclatura del régimen y las que logró aplicar han fracasado estrepitosamente, como el Sicad II, mercadeado por Ramírez en marzo de 2014 como la solución a la escalada del dólar paralelo y la inflación y cinco meses después ese dólar está más caro que cuando comenzó el Sicad II y la inflación galopando, tanto que hasta las cifras las dejaron de publicar.

Este es un gobierno errático, aleatorio, que no sabe cómo administrar los asuntos públicos. Que hace anuncios pero muy pocos se concretan y mientras tanto la crisis sigue avanzando porque dejar de hacer no es opción para resolver los problemas. Ungido inicialmente por Maduro con poderes plenipotenciarios en materia económica, se lanzó Ramírez por el camino de las reformas, muchas de las cuales son tan obvias que serían punto de acuerdo entre los diferentes sectores políticos, dada la gravedad de la situación, pero contradictoriamente ni siquiera el PSUV comparte la orientación de las acciones esbozadas. Así, los programas iniciales que balbució Rafael Ramírez causaron una reacción adversa en un sector del gobierno contrario a cualquier tipo de reformas, las cuales interpretan como una traición al legado de Chávez. Ramírez no habló desde Venezuela sobre las medidas económicas a ser adoptadas por el gobierno, prefirió ir a Londres a una reunión especialmente preparada para él por el banco de inversión francés Lazard, quien funge como su asesor, para hablar ante los inversionistas. El 14 de junio de 2014 se conoció lo que Ramírez había transmitido a los banqueros congregados en la capital inglesa.

Como peor es nada y sin tener claros los objetivos de la política económica ni las metas a ser alcanzadas, delineó en Londres el Vicepresidente para el Área Económica la unificación de los tipos de cambio, lo que implicaría la eliminación de la trilogía de tasas oficiales, sugirió el eventual desmontaje del control de cambio aunque en realidad no fue preciso en ello, deslizó también que había que moderar el financiamiento del BCV con impresión de dinero para cubrir el déficit de operaciones de la empresa que él mismo dirige, Pdvsa y adicionalmente postuló que había que corregir los subsidios a la gasolina y aumentar los precios de bienes que se encuentran congelados por varios meses.

Estas medidas tímidas, todavía y en el tintero fueron respondidas por el Vicepresidente Ejecutivo de la República, Jorge Arreaza quien argumentó que no estaba planteado cambiar el modelo económico debido a que el mismo ha sido exitoso y luego por Aristóbulo Istúriz, gobernador del estado Anzoátegui y figura clave del partido de gobierno, quien en los días previos a la celebración del III Congreso del PSUV los días 25, 26 y 27 de julio de 2014, soltó una frase muy clara: el control de cambio no se puede eliminar porque es un instrumento político. Ello ponía de manifiesto que los sectores más conservadores del gobierno y del partido no aceptarían a beneficio de inventario lo que Ramírez propondría.

De la unificación cambiaria, la cual fue anunciada para ejecutarse en el corto plazo, pasó Ramírez velozmente a la convergencia cambiaria que nadie sabe qué significa pero se podría inferir que combina lo malo del control de cambio existente con una tasa fija con lo malo de los sistemas de cambios múltiples. Del aumento de la gasolina, ya no se habla debido a la suspicacia muy razonada de la población sobre el uso de los fondos que tal aumento generaría y a la creciente oposición a esa medida. Sobre la venta de Citgo, se hizo la propuesta y la misma fue recogida y se entiende que por igual razón, asociada al rechazo popular. Mientras el transcurrir del tiempo va descontando el lapso para adoptar un esquema económico comprensivo para lidiar con la crisis y Maduro es presa de sus dudas, la crisis se tiende a agravar. Así, como puede apreciarse en el gráfico, las reservas internaciones están tocando fondo, los precios siguen su escalada alcista y la escasez no da tregua.

Creyendo tomar el camino más fácil se fue el gobierno por el atajo de cerrar la frontera con Colombia pretendiendo frenar el contrabando. A ello siguió el nombramiento de un nuevo jefe de inspección de los comercios, Andrés Eloy Méndez, quien siguió a Eduardo Samán, Dante Rivas, al General Luis Motta Domínguez y Andreína Tarazón. El resultado no va a ser distinto de lo que ha pasado en todo el mundo donde hay controles de precios y de cambio: la escasez va a seguir y con ello el contrabando. Entretanto, el reloj sigue su marcha indetenible y con él el deterioro del país.