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| PORLAMAR, ISLA DE MARGARITA | OJOS Y OÍDOS | ||
| Por: Dr. Alfredo Millán |
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Se nos fue el orfebre de las coronas de la Virgen del Valle, Antonio Millán, sanjuanero de pura cepa, aprendió el arte del molde y de la joyería de sus tíos en esa aldea, era la joyería más grande que conoció Margarita, el oro cochano se moldeaba en bellas piezas que servían de adorno a las damas de la época y los milagros a los santos formaban parte de ellas, quizá Toño, como cariñosamente le conocíamos, fue iluminado con el don del buril y la mano del tallador, se dedicó a diseñar en oro, imágenes de la Santísima Virgen, así como a arreglar y diseñar coronas de la milagrosa, su Joyería San Juan, colocada en el centro de Porlamar, era obligada su visita por todo aquél que quisiese colgar de su cuello una medalla de la Virgen Marinera. Lo conocí por mi pueblo, ya yo había regresado como el primer abogado de los miembros de la familia Millanera, trabajó desde muy niño, cosa que apenas el año pasado dejó de hacer con sus 84 años a cuestas, se granjeó de una legión de amigos y en los círculos de Porlamar, era bien recibido. Hoy el Santuario de la Santísima llora la partida de uno de esos colaboradores de la Patrona de Oriente, Adiós Toño Millán, te gritamos desde este suelo terrenal, llévale a todos esos tíos, mi padre José Augusto, Juancho, Fernando, Carmelo, el Mudo, Rosita, María del Rosario, Rosa Angola de Millán, José Mercedes y Chumarra, el mensaje de amor que nos legaron, diles Toño, que sus hijos estamos eternamente agradecidos por habernos inculcado el amor a nosotros mismos y el que nos permita querernos y vernos como La Millanera. ¡Feliz partida, primo hermano! Y a tu sempiterna Felicia, la compañera de tu vida, que ayer me decía, Alfredo que sola me quedo, se me va mi compañero de toda una vida, que el Creador le dé la fortaleza suficiente para superar tan irremediable pérdida, al igual que a sus hijas. **General de los cuatro soles, te hago llegar el mensaje o clamor de mucha gente que encuentro en la calle y de los muchos mensajes que me llegan a mi correo, más de cuatrocientos, que cuándo vas a salir al ruedo, que no te ven y menos te escuchan, que te quedan apenas ocho meses de campaña y que es un tiempo demasiado corto. En el pueblo de San Juan Bautista la obra del dique o desagüe está paralizada, falta tu mano autoritaria para que la ponga andar, en estos días el pueblo de Los Fermines, mi aldea, tembló por el aguacero caído con el temor a una nueva sorpresa de la pasada, se que usted tiene vara alta allá en la caja de machete, ¡hágala valer! |
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