PORLAMAR, ISLA DE MARGARITA

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EL VUELO DEL BÚHO

Juan José Prieto Lárez

Cicatrices del mal

No es que las heridas hayan sanado de un todo. Es que todo sigue viéndose en las heridas, es decir, las cicatrices son la costumbre de ver siempre las mismas heridas. Esa ilusión de curamiento es tan sólo eso, una enfermiza ilusión. Sobre eufemismos es que escriben quienes pretenden esconder el sol con un medio. Eso es un conflicto semántico entre el que escribe y su(s) lector(es), hasta cierto punto ideológico, aunque la mejor manera de entendimiento es decir las cosas sin maquillaje. En estos tiempos de debates y confrontación de ideas, surge la imperiosa necesidad de divulgar ciertos llamados de atención a lo que fuera en otros tiempos imposible decir, por las alianzas oscuras que sabe muy bien tejer el mal.
Pero tanto va el cántaro al pozo… y podemos ver el agua desparramada donde antes se ufanaban de liderar el mundo. El tiempo actual asigna a estas sociedades de capitalistas, las que todo lo tienen o al menos eso nos hacían creer. En primer lugar era una demoniaca jugarreta de subvalores que ondeaban sobre estos pueblos que nada ostentamos. Hoy la cuestión se descubre y podemos observar que todo era, y sigue siendo un teatro muy bien pensado, con muy buenos tramoyistas, aunque el parlamento de los actores sea decadente, obsoleto y recalcitrante. La indudable primera potencia mundial, incuestionable, los EEUU, nada en un fangal de aquella agua derramada por la rotura del cántaro. Han sido innumerables las propuestas de recomponer su propia pudrición, pero todo ha sido tan inútil que los mismos ciudadanos de ese país se sienten con la soga al cuello, con la mirada del verdugo taladrando sus conciencias. Están al borde de lo inevitable: la pérdida de su legado potencial.
Las sacudidas del presidente Obama han servido sólo para salpicar su propio gobierno, que cada vez más pierde la lidia contra naciones emergentes, con un franco discurso vanguardista. En términos coloquiales Obama lanza flechas sin atinar ningún blanco. Su primer período revestido de amplitud fue la tumba a tantas promesas incumplidas. Su segunda oportunidad vaga entre angustias y errores garrafales, poniendo en peligro el mundo entero, por tanta inoperancia. Ahora resulta que se ha antojado de intervenir todas las comunicaciones telefónicas que se produzcan en su territorio, la paranoia estremece a los gringos, están tratando se sembrar en todo el planeta semillas transgénicas, para empobrecer los suelos y hacernos morir de hambre. Sus fuerzas militares a la espera de cualquier excusa invadirán continentes enteros. Pero en Guantánamo ellos serán los inquilinos cuando realmente cada hombre y mujer sensatos nos curemos las profundas heridas, y no sean posibles las cicatrices.